Suelo recordar en cada ocasión que vuelvo a escribir, el regocijo y la inmensa alegría que me produce esto.
Vuelvo a momentos de mi cabeza. Extraño, muy extraño.
Siento que el mundo se abre bajo mis pies, y pronto caigo y caigo y no dejo de caer. Que sensación tan agradable. Antes no me había dado cuenta. Antes la repudiaba. Hoy, me gusta.
Al momento que toco suelo firme y duro por cierto, veo literalmente lo que antes jamás vi. Al más hermoso ser humano que nunca dí importancia. Yo. Ahí estoy, mirándome desde lejos. Veo que realizo sueños y los cumplo. Me muevo con gracia y simpatía. Lo veo y siento que soy feliz. He madurado y me veo inocente como lo era de niño. Pero, me doy cuenta de que estoy solo, feliz, pero solo. ¿Será que debo encontrar mi camino solo?...
De pronto, oigo gritos conocidos de una noche que recuerdo perfectamente. Me colapsan, y veo que feliz les contesto gritando más fuerte. Eso debí hacer esa noche. Me sumergí en toda mi mierda y mi sentidos quedaron fuera de control. Jamás supe lo que realmente sentí.
Ahora, estoy en el camino de conocer lo que siento.
Creo que es perfecto!.
jueves, 7 de marzo de 2013
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